Cerrando el círculo
Hubo una época en que me empeñaba en ver señales en cuanto me acontecía. Fue definitivo aquel día que, de niña, encontré un trébol de 4 hojas. Mi madre me dijo que me traería suerte y bien sabido es que las madres no mienten.
Años después aún no he aprendido a interpretar las señales. Este año estoy ya cansada, decidí que ni siquiera iba a prestarles atención. No me conduce a nada, no estoy mejor ni peor, solo despreocupada. Pero sigo queriendo creer...